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Budo
Uno de los aspectos más importantes en la práctica de las Artes Marciales es el contenido filosófico. Sin este contenido, las Artes Marciales se convierten en deporte, en práctica sin contenido ético y moral.
Hasta principios del siglo XVI, concretamente hasta el inicio de la época del Shogunado, con la unificación del Japón feudal y el final de las guerras entre clanes, las Artes Marciales eran, básicamente, JUTSU, esto es, técnicas de combate, con armas o sin ellas, tendentes a obtener la máxima eficacia destructiva.
Con la pacificación del Japón surgieron numerosos Ryu, escuelas de diversas técnicas. Los maestros de estos Ryu fueron progresivamente incorporando conceptos filosóficos, éticos y morales. Se obtuvo, así, una mezcla ecléctica basada en la práctica del Zen, la incorporación de textos como el Libro de las Cinco Ruedas (o de los Cinco Anillos), obra maestra del mítico samurai Miyamoto Musashi, el Hagakuré ("Oculto bajo las hojas") y la compilación del Código Bushido. De esta mezcla surge un concepto infinitamente superior al JUTSU, el DO, La Via, El Camino a través del cual el enemigo a derrotar ya no es externo sino interno; el enemigo está en nosotros mismos y el combate se circunscribe a nuestra propia superación física y mental
En este apartado, a menudo olvidado en los Dojos, iremos introduciendo aspectos filosóficos basados en las obras citadas, entre otras.
El mismo Mas Oyama enseñaba constantemente que el Karate Kyokushin, sin la práctica de la meditación Zen, quedaba cojo, inerme, no estaba completo.